
Con tan solo 12 años, Ignacio Herrera ya ha dejado su huella en el patinaje de velocidad nacional e internacional. Tras sumar 17 medallas de bronce en menos de dos años, su mirada está fija en un solo objetivo: el oro. Esta es la historia de un niño que convirtió un regalo navideño en una pasión imparable.
Entrevista
Ignacio, cuéntanos cómo empezó tu pasión por el patinaje de velocidad. ¿Qué te motivó a elegir esta disciplina?
Todo empezó una navidad, cuando me regalaron unos patines. Fue algo totalmente nuevo para mí, pero desde que los probé sentí una emoción enorme. Poco después nos enteramos de que había patinaje en CODEA, y ahí comenzó todo.
Has conseguido varias medallas de bronce tanto a nivel nacional como internacional. ¿Qué significa para ti ese reconocimiento constante?
Para mí, cada medalla representa disciplina, esfuerzo y motivación. Es el resultado de mucho trabajo.
En los Juegos Nacionales del año pasado obtuviste tres medallas de bronce. ¿Cómo viviste esa experiencia?
Fue increíble. Eran mis primeras medallas de bronce y eso significó muchísimo, porque el año anterior no había ganado nada. Fue un gran avance para mí.
Participaste en la Copa Kaibil en Guatemala y lograste seis medallas de bronce. ¿Qué desafíos enfrentaste en ese torneo internacional?
Tuve que competir contra los dos mejores patinadores centroamericanos de mi categoría (11 y 12 años), y además el clima estaba en mi contra. Hacía tanto frío que me costaba respirar.
¿Qué diferencias encontraste entre competir en Guatemala y en Costa Rica?
La organización fue la principal diferencia. En Guatemala todo estaba mejor coordinado. Además, los patinadores allá tienen más recursos, como mejores pistas y patines.
Este año has acumulado ocho medallas de bronce en campeonatos nacionales. ¿Cuál de esas competencias te dejó el mayor aprendizaje?
La primera competencia del año en San Carlos. Fue ahí donde descubrí mi verdadero potencial y me motivé a seguir adelante.
¿Cómo te preparas física y mentalmente para cada competencia?
Entreno en el gimnasio, en las madrugadas practico en La Sabana, y por las noches entreno en Codea. Es un esfuerzo diario.
¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu carrera como patinador hasta ahora y cómo lo superaste?
El año pasado fue muy duro. Competía con patinadores centroamericanos y aun así logré ganarme un puesto en la selección. Eso me enseñó que podía superarme.
¿Tienes algún ritual o rutina antes de salir a competir?
Sí, siempre le pido a Dios que todo salga bien.
¿Qué papel juegan tu familia y tu equipo en tus logros deportivos?
Son mi apoyo emocional. Siempre están ahí para mí, incondicionalmente.
Después de tantas medallas de bronce, ¿tu próximo objetivo es llegar al oro? ¿Cómo te estás preparando para eso?
Sí, mi meta ahora es el oro. Voy todos los días al gimnasio y sigo entrenando con más fuerza, porque es mi mayor sueño.
¿Qué significa representar a Costa Rica en competencias internacionales?
Es una emoción muy grande. Este es mi primer año representando al país y me llena de orgullo.
¿Qué mensaje le darías a otros jóvenes que están empezando en el patinaje de velocidad?
Que crean en ellos mismos, sean constantes, disciplinados y que se esfuercen mucho. Todo es posible si uno se lo propone.
¿Hay algún atleta que admires o que te inspire en tu camino deportivo?
Sí, me gusta mucho Santiago Vázquez de Colombia, porque es el patinador más rápido del mundo.
Finalmente, ¿cuáles son tus metas a corto y largo plazo en el patinaje?
Representar tanto a CODEA como a Costa Rica, y estar en la selección nacional. Ese es mi gran sueño.
Ignacio Herrera patina con el corazón, con disciplina y con la mirada puesta en lo más alto del podio. Cada vuelta en la pista es un paso más hacia el oro… y hacia su futuro.

