“Un sueño que empezó a los 6 años: la historia de Lucía McGuinness, orgullo de CODEA convocada a la preselección nacional”

Lucía McGuinness empezó a hacer deporte desde muy pequeña, con una pasión que creció entre canchas y gimnasios del CODEA. Hoy, después de años de disciplina y sueños cumplidos, fue convocada a la preselección nacional que competirá en el Central American Women’s Championship en Nicaragua. Hoy, abre su corazón sobre cómo CODEA marcó su vida, cómo equilibró el alto rendimiento con una carrera universitaria exigente, y qué significa para ella vestir los colores de Costa Rica.

¿Cómo fueron tus primeros pasos en el deporte y qué tanto te marcó tu paso por CODEA, tanto en valores como en rendimiento deportivo?

Bueno, mis primeros pasos de deporte yo empecé a hacer deporte desde que tengo como 6 años y empecé en atletismo y en tenis. Ya luego me empecé a especializar en los deportes que más me gustaban; como a los 10 años empecé a hacer sexto tenis y gimnasia, a los dos tiempos, y ya como a los 12 me salí de gimnasia porque ya no tenía mucho tiempo. A los 13 y 14 todavía mantuve el tenis y el baloncesto y ya como a los 15 me salí de tenis y me dediqué al baloncesto. Todo esto en el CODEA porque fue un lugar en el que yo pasaba mucho tiempo debido a mi papá también. O sea, yo casi que crecí en el polideportivo y entonces todos los valores y todo el tiempo que pasé ahí, todo fue gracias a toda la comunidad del CODEA que también me apoyaron mucho para seguir jugando baloncesto. Los entrenadores simplemente hicieron la experiencia muy bonita y me ayudó a ser una persona exitosa.


Felicidades por tu convocatoria a la preselección nacional. ¿Cómo recibiste la noticia y qué significa para ti representar a Costa Rica en el Central American Women’s Championship en Nicaragua?

Para mí representar a Costa Rica siempre es un honor. Me siento muy emocionada y feliz de que me tomaran en cuenta para algo tan importante. Yo me di cuenta por medio de redes sociales porque la lista la subieron pública y honestamente estaba un poco sorprendida. Yo no esperaba que me llamaran a S15, pero sí he estado entrenando con las chicas y verás que el equipo es bastante bonito, entonces me pone feliz.


Has tenido experiencia como atleta universitaria en la NCAA División III. ¿Qué aprendizajes te ha dejado competir en ese nivel?

Cuando yo llegué a la universidad fue un shock impresionante de que tan en serio se toman las cosas en Estados Unidos a nivel universitario, y vos pensabas como, uy es División III, es más relajado que una División II o una División I, pero la verdad es que teníamos que llegar ahí una hora antes del entrenamiento para listarnos, tener reuniones, y luego el entrenamiento y luego el levantamiento de pesas y los partidos demasiado competitivos, más en mi universidad, que había ganado la conferencia muchos años seguidos. Entonces tenían toda esa presión de, tenemos que ganar otra vez. Entonces eran muy competitivos los entrenamientos también. Esa experiencia me enseñó muchísimo, me enseñó mucha paciencia, me enseñó cómo es automotivarme a mí misma para continuar haciendo lo que yo quiero hacer que es el baloncesto sin necesidad de que otras personas me motiven. O sea, se volvió ya más intrínseco la motivación, y sí era un comitment demasiado grande, mucho tiempo, entonces también fue muy difícil balancearlo con las clases.


¿Cómo ha sido el proceso de combinar tus estudios en Ciencias Biomédicas con el alto rendimiento deportivo?

Bastante difícil, hasta cierto punto a veces sentía como que no tenía tiempo para estudiar porque tenía que estar entrenando, pero en general las dos cosas realmente son llevables al mismo tiempo. Ciencias Biomédicas me enseña mucho sobre la biología y la química y cosas por el estilo que al final terminan ayudándome también a conocer cómo funciona el cuerpo humano y toda la situación que también lleva a ayudarme en el deporte. Pero sí, es un horario difícil pero es posible.


Dentro y fuera de la cancha, te has desempeñado en múltiples roles como recepcionista, asistente de residencia y guía turística. ¿Cómo crees que esas experiencias han fortalecido tu liderazgo?

Yo siento que de pequeñita soy una persona que por alguna razón me gusta ser extrovertida y ser líder o lo que sea, entonces estos trabajos realmente me ayudaron mucho porque me ponen en una posición en la que yo puedo ser esa persona para los demás y guiar y ayudar y simplemente ser una persona útil. Entonces siento que fortalecieron mi rol de liderazgo porque me pusieron en casos en los que tuve que ser una líder porque tenía que en ciertos aspectos para resolverle a la gente y eso, por default, si uno trabaja el skill o sea uno lo va a mejorar.


Viviste cinco años en Estados Unidos. ¿Cómo influyó esa etapa en tu desarrollo académico, personal y deportivo?

Yo realmente pienso que no necesariamente influyó tanto en la parte académica porque yo llegué a Estados ya con una idea de qué quería estudiar, qué quería hacer. Sí claro que me trajo el lenguaje del inglés lo cual me ayudó mucho en el futuro para mis futuros trabajos, pero más que todo fue la parte deportiva que realmente en Estados Unidos se juega muy diferente a como se juega en Costa Rica. Entonces fue difícil como adaptarme a ese tipo de estilo de juego diferente, me ayudó a mejorar mucho el tiro porque en Estados también se juega mucho a tiros de tres, tiros de dos. Y lo que más me cambió a mí personalmente no en ninguna de esas dos pero más que todo en la forma cultural; yo a veces vuelvo aquí a mi país y me pasa que tal vez hago algo o digo algo y tal vez no voy a estar de acuerdo con la cultura de acá y me sorprendo a mí misma porque ya estoy como un poco agringada.


Como asistente de entrenador en atletismo, apoyaste en mejorar la técnica de lanzamientos. ¿Qué tanto ha influido esa experiencia en tu propia disciplina deportiva?

Yo siento que para poder educar a una persona hay que dar el ejemplo en muchas cosas. Entonces en cuanto a mi disciplina deportiva, tengo que ser una persona más disciplinada, una persona que cumple, una persona que está a tiempo, si yo quiero esperar eso de mis atletas.


¿Qué habilidades sientes que más te definen como jugadora dentro de la cancha?

Siento que dentro de la cancha soy una persona muy fría hasta cierto punto, lo cual me permite tener un poco más de control sobre las decisiones que tomo. Siento que tengo una visión periférica bastante amplia, lo cual me permite observar mucho lo que todas las personas están haciendo al mismo tiempo para poder dar esos pases o para poder saber dónde cortar o para poder saber dónde no tengo que ir porque ya hay demasiada gente o qué está haciendo mi compañera para ver si le paso la bola. Siento que eso es muy importante para el baloncesto. En mi equipo, en el CODEA, siento que soy una líder, una persona que también está ahí como para ayudar a organizar un poco el juego para que no se haga tan mejenga. Siento que tal vez una de mis fortalezas es mi estatura y mi fuerza, lo cual me permite entrar y hacer caballitos con un poco más de facilidad.


Estás iniciando tu formación en Ciencias Médicas. ¿Cuál es tu mayor sueño en el ámbito profesional, más allá del baloncesto?

Mi sueño en el ámbito médico… claramente quiero ser una licenciada en medicina, muy probablemente especializarme en el futuro, todavía no sé exactamente en qué quiero especializarme pero después como para la parte de pediatría tal vez. Realmente mi sueño lo que es, es poder estar en una posición en la que yo pueda ayudar a la gente. Yo no sé si usted notó que la mayoría de mis trabajos son como el customer service, tratar con personas, intentar ayudar, y a mí me encanta mucho lo que se trata la anatomía, la biología, las ciencias. Entonces ese es mi sueño: ser una médica, una persona a la que la gente puede ir y pedirle ayuda y yo saber o tener el suficiente conocimiento para poder proveer esa ayuda a esa persona.

Has tenido la oportunidad de ser líder y capitana en equipos anteriores. ¿Cómo describirías tu estilo de liderazgo dentro del equipo?

Mi estilo de liderazgo siento que es un poco más relajado. No soy la típica capitana gritona o que anda como regañando a todo el mundo o diciendo qué hacer, sino que siento que soy más un líder de escuchar a mis compañeras y ver qué es lo que ellas necesitan para poder ayudarles o qué está haciendo falta o qué está sobrando. También me gusta mucho comunicarme con los entrenadores para ver si hay algo que yo pueda hacer o que el equipo pueda hacer para mejorar. Pero sí siento que mi liderazgo es más de escuchar y organizar que de mandar.


Si tuvieras que agradecerle algo al deporte y especialmente al baloncesto, ¿qué sería?

Siento que el baloncesto me ha dado muchísimas amistades que todavía mantengo a través de los años. También me ha dado disciplina, me ha dado estructura en mi vida, me ha dado una forma de automotivarme, de poder sacar mi estrés. Y gracias al baloncesto también he tenido la oportunidad de estudiar en una universidad en Estados Unidos, conocer otro país, aprender otro idioma y conocer muchísima gente increíble. Entonces creo que lo que más le agradezco es todas esas oportunidades que me ha dado.


¿Cuál consideras que ha sido el mayor sacrificio que has tenido que hacer para mantenerte en el alto rendimiento?

El mayor sacrificio ha sido el tiempo. Porque uno pierde mucho tiempo libre, muchas salidas con amigos, a veces uno no puede ir a reuniones familiares o vacaciones porque tiene partidos o entrenamientos. Y también sacrificar un poco la vida normal que tendría una persona de mi edad por tener que estar tan enfocada en el deporte.


Finalmente, ¿qué mensaje le darías a las niñas que sueñan con llegar a la selección nacional o a jugar fuera del país como lo hiciste vos?

Que todo es posible si uno de verdad quiere. Que claro que hay que esforzarse, que hay que sacrificar muchas cosas, pero si uno tiene esa pasión y esa disciplina, se puede lograr. Y que no tengan miedo de salir de la zona de confort, porque muchas veces las mejores oportunidades están fuera de lo que uno está acostumbrado.

Escuchar a Lucía McGuinness es asomarse a la historia de una joven que transformó cada sacrificio en oportunidad, cada obstáculo en aprendizaje y cada sueño en una meta alcanzable. Entre canchas, aulas y vuelos que la llevaron lejos de casa, supo mantenerse fiel a sus valores, a su familia y al equipo que la vio crecer: CODEA.

Hoy, convocada a defender los colores de Costa Rica, Lucía representa mucho más que talento deportivo: es el reflejo de la constancia, la disciplina y la pasión que hacen grande a nuestro baloncesto femenino. Desde esta trinchera periodística, solo queda desearle que siga rompiendo redes, sueños y fronteras… porque historias como la suya recuerdan que el deporte no solo forma atletas, también forma seres humanos extraordinarios.

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