
En el corazón del atletismo alajuelense hay historias que se tejen con esfuerzo, pasión y un profundo compromiso con la inclusión. La de este entrenador —exatleta de CODEA, hoy guía del equipo de lanzamientos del Para Atletismo nacional— es una de ellas. Su historia atraviesa los carriles de la superación personal, el orgullo de portar el escudo de Costa Rica en el pecho y la convicción de que el deporte es una herramienta poderosa para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente en cuanto a la igualdad de oportunidades y la inclusión de personas con discapacidad.
1. ¿Qué recuerdos guarda de sus inicios como atleta de CODEA entre el 2004 y 2013?
— Pues recuerdo muchísimo con toda la familia de atletas de CODEA. Siempre ha sido muy bonito compartir con ellos, tener tantas experiencias, competencias, lugares que visitamos juntos, aprendizaje… y también mucho de ese compartir y aprender juntos es lo que más me ha dejado. El poder desarrollar una familia que ha perdurado a través de los años.
2. Participó en varias ediciones de los Juegos Nacionales, ¿cuál fue la más significativa para usted y por qué?
— En atletismo, mis primeros Juegos Nacionales en Cartago fueron algo que me marcó definitivamente, porque era vivir esa fiesta por primera vez. En halterofilia también tuve participación en los Juegos de Heredia, y eso fue muy bonito también porque en ese quedé con tres medallas de oro: fui campeón en el total, en el arranque y en el envión. Eso fue muy satisfactorio, poder alcanzar lo más alto del podio. En los lanzamientos siempre me tocaba un poco más difícil, porque en la categoría donde yo estaba estaba Roberto Soldiers, que es uno de los mejores lanzadores que ha tenido Costa Rica en la historia. Entonces me tocaba un poco difícil, pero al menos siempre logré conseguir medallas en otras ediciones de los Juegos Nacionales, aunque no de oro.
3. ¿Cómo fue compaginar el atletismo con la halterofilia durante esa etapa como deportista?
— Para mí fue muy importante la ayuda que me dio la halterofilia para poder mejorar en el atletismo. El atletismo siempre fue mi pasión, definitivamente. La halterofilia fue algo que empecé a practicar debido a que ese año no había pruebas en sub-23, así que me tocó participar en halterofilia. Pero me ayudó muchísimo a continuar participando, entrenar y mejorar en el atletismo, que era donde tenía mejor rendimiento.
4. ¿Qué significó para usted ser seleccionado nacional en atletismo por la FECOA?
— La FECOA le da oportunidad a los mejores atletas del país, y estar dentro de ese grupo selecto es muy bonito. Poder representar a su país y llevar a Costa Rica en el pecho es algo que no todos pueden alcanzar. Es algo que realmente marca. Tal vez lo que más recuerdo de esa etapa son los viajes, las anécdotas, los vacilones, las situaciones que pasamos… y también lo difícil que fue llegar ahí, todo el esfuerzo que hubo que poner para poder llegar a una competencia internacional y representar al país.
5. ¿Cómo fue su transición de atleta a asistente técnico en CODEA entre 2005 y 2008?
— Es interesante. Mi entrenador era uno de mis tíos, un hermano de mi mamá, se llama Ovidio Morera. Él era el entrenador de CODEA cuando yo inicié en 2003-2004. Él me llevó al atletismo y siempre tuvo un plan de sucesión: que yo me empezara a formar como un posible entrenador para cuando él ya no estuviera. Él sabía que yo iba a hacer las cosas bien, así que empezó a formarme desde mis inicios como atleta. Luego fui su asistente, y después pasé a ser el entrenador del equipo. Fue una transición muy bonita. Tuve la dicha de compartir con grandes entrenadores como don Félix Porras (QEPD), quien fue como otro padre para mí, y por supuesto mi tío Ovidio. También con don Juan Carlos Vega, un bastión del atletismo en Alajuela. Compartí con los tres: don Félix, Juan Carlos y mi tío Ovidio. Esa transición se dio naturalmente, de ser atleta a asistente técnico y luego entrenador, y aunque ya no estaba en el proceso de Juegos Nacionales, seguía siendo atleta activo con la selección nacional, mientras entrenaba al equipo juvenil del Comité Cantonal de Deportes.
6. Como entrenador del equipo de atletismo de CODEA, ¿qué cambios ha notado entre su etapa 2008-2013 y la actual en 2025?
— Es interesante. En aquel momento era la vieja escuela, con otros entrenadores. Ahora tengo la dicha de estar con quienes fueron mis compañeros de equipo cuando era atleta: David, Alejandra, Alicia, Diego y yo. Somos una familia de exatletas que compartimos el ADN de CODEA. También está Stephanie, a quien yo llevé a sus primeros Juegos Nacionales lanzando la bola de béisbol hace más de 11 años, y hoy es entrenadora con nosotros.
La diferencia principal es la experiencia. En aquel entonces no tenía tanta trayectoria ni conocimiento para compartir con los muchachos. Ahora, con más madurez y tiempo en el deporte que tanto me apasiona, puedo aportar más. Antes era complicado porque algunos de mis compañeros de equipo pasaron a ser mis atletas, y no me veían con esa figura de autoridad. Hoy es diferente: tengo años y experiencia, y eso se nota.
7. ¿Qué impacto tuvo en su carrera certificarse como entrenador internacional de atletismo por World Athletics en 2012?
— Fue muy importante. Primero hice la certificación nacional, y luego la internacional, lo cual fue llevarlo al siguiente nivel. Fue continuar el proceso de aprendizaje, perfeccionar el trabajo que venía haciendo con mi tío, aprovechar el conocimiento de World Athletics y tener esa oportunidad. Además, tener ese respaldo de una organización internacional como World Athletics es muy valioso.
8. También ha sido parte del atletismo máster y seleccionado por ADEMA. ¿Cómo ha vivido esta etapa?
— Eso es interesante. Cuando cumplí 35 años, hace tres años y fracción, ya podía competir oficialmente como atleta máster (aunque se puede desde los 30). Ya estaba retirado, era padre de familia, tenía mi casa, mis obligaciones… pero esa espinita por el deporte nunca se va.
Entonces eso fue una transición. Ya yo tenía tiempo de estar retirado, ya me había convertido en padre de familia, ya tenía mi familia, mi casa, mis obligaciones, pero esa espinita que uno lleva por dentro del deporte nunca se acaba, ¿verdad? Ese primer amor con el atletismo nunca se acaba. Entonces el hecho era que había una oportunidad de poder seguir representando al país, poder representar a Costa Rica en eventos internacionales en la categoría máster. Y es muy bonito porque uno encuentra gente desde los 35 años hasta los 100 años. Por ejemplo, el tener el privilegio de lanzar con un señor que tiene 89 años y es lanzador, es de Costa Rica. Don Luis Barquero se llama. Ese señor para mí es un ejemplo de vida. Yo digo, ojalá Dios me dé vida para poder llegar a esa edad y poder continuar haciendo deporte, tener un estilo de vida saludable y seguir lanzando, que es algo que me apasiona. Entonces es muy bonito. El hecho de poder representar al país en máster es todo un honor y también un privilegio.
¿Qué lo motivó justamente a especializarse en para atletismo, específicamente en la disciplina de lanzamientos?
Bueno, yo como atleta en algún momento podría haber competido como para atleta. Yo tuve una discapacidad visual importante durante mi época de colegio hasta más o menos los 22 o 23 años. Tenía una deficiencia visual, un problema en mis córneas. Cuando entré a trabajar al lugar donde estoy actualmente —además del Comité, trabajo para HP— tuve la oportunidad de hacerme una cirugía que cambió mi vida. Dejé de ver 24-400, que es la E grande distorsionada, a poder tener una vida un poco más dentro de lo normal. Pasé a poder manejar, poder leer, hacer muchas cosas que antes no podía. Eso cambió mucho mi vida. Pero yo nunca olvidé por dónde pasé. Cuando era joven en el colegio, incluso fui parte de la Fundación Helen Keller, que me apoyó para continuar mis estudios, porque los profesores no querían aplicar las adecuaciones curriculares.
Así que con la causa de la discapacidad me siento muy cercano e identificado porque pasé por eso y sé lo difícil que puede ser alcanzar metas con limitaciones. En mi trabajo actual también colaboro con la población con discapacidad. He estado en un grupo de empleados que busca igualdad y oportunidades para personas con discapacidad.
Ahí conocí a Siler González, uno de mis atletas actuales. Lo entrevisté en un evento del trabajo y me dijo: “José, ¿usted me ayudaría? Sé que fue un gran lanzador y me gustaría que me entrene”. En ese momento ni siquiera estaba en el comité, pero decidí empezar a trabajar con él hace un par de años, por ese acercamiento que ya tenía y por devolver un poco de la ayuda que yo recibí cuando viví mis propias limitaciones.
Actualmente tengo un grupo más amplio de lanzadores con discapacidad, incluso a una persona con discapacidad visual que también estamos iniciando. Vino al evento internacional. También tengo a Amalia Ortuño, cinco veces campeona mundial de CrossFit adaptado. Me siento muy honrado de que ella haya decidido trabajar conmigo.
Ser entrenador de estas tres personas en para atletismo es algo que me llena de honor. Poder ayudarlos a perseguir sus sueños, incluso sueños paralímpicos, es algo que disfruto mucho. Y de alguna manera también es una forma de devolver lo que una vez recibí.
¿Qué mensaje le daría a las nuevas generaciones de atletas, especialmente aquellos que enfrentan desafíos físicos o personales?
Yo creo que una discapacidad o un número —porque en para atletismo se trabaja con clasificaciones funcionales— no te define. No define nada. Los límites están en la mente, los límites se los pone uno mismo. Uno puede alcanzar lo que se proponga si trabaja duro y tiene ética profesional.
Yo tengo un lema que me decía mi abuelito: “Si usted va a hacer algo, hágalo bien. Si no, no lo haga.” Ese es el mejor consejo que puedo darles: persigan sus sueños, no dejen de soñar en grande y busquen alcanzarlos.
Yo tuve la dicha de poder estudiar gracias al deporte, de poder viajar y conocer lugares que nunca imaginé, gracias al deporte. Conocer personas espectaculares y sentirme muy contento de poder devolver un poco a la sociedad costarricense, especialmente con el deporte adaptado.
Así que mi mensaje es: sigan soñando y sigan hacia adelante.
Después de tantos años en el deporte, ¿cómo se reinventa como entrenador para seguir inspirando a sus atletas?
Creo que la inspiración más bien me la dan ellos a mí, muchas veces. Me hacen tener más ganas y entusiasmo de seguir. Me siento muy honrado de trabajar con cada uno de los muchachos, no sólo con el equipo de para atletismo de lanzamientos que tenemos actualmente, sino también con todos los jóvenes con los que tengo la oportunidad de trabajar en el Comité Cantonal de Deportes de Alajuela.
Es un placer, algo que disfruto muchísimo. Como es una pasión para mí, ni siquiera lo considero trabajo. Lo hago con mucho amor y con mucho placer porque es algo que amo.
Actualmente se encuentra participando en el Cali 2025 World Parathletic Grand Prix, ¿cómo ha sido la experiencia hasta ahora y qué destaca del desempeño del equipo de lanzamiento que lidera?
Venir con la Selección Nacional de Paratletismo a Cali es una experiencia internacional de altísimo nivel. Competimos con los mejores no sólo de la región, sino del mundo. Tenemos atletas de muchos países, de Rusia, de toda Latinoamérica. La selección de Brasil, por ejemplo, tiene algunos de los mejores atletas del paratletismo mundial.
Nosotros traemos una selección súper completa, no sólo en lanzamientos. Tenemos atletas como Sherman Guity, doble campeón paralímpico, y otros con muchísima trayectoria como Lawrence Molina. En lanzamientos, tenemos a Siler y Nardi, ambos con más de 11 o 12 años de experiencia en el circuito de paratletismo.
Es una selección muy equilibrada. Pero también traemos nuevos valores que se están incorporando al equipo. Tener a Amalia y a un muchacho nuevo como Alessandro en la selección es muy motivador.
Se nota el avance del paradeporte en Costa Rica, el crecimiento exponencial que ha tenido en los últimos años. Y eso es motivo de muchísimo orgullo.
Como dice el propio entrenador, “los límites solo existen si los aceptas”. Su recorrido desde atleta de CODEA hasta entrenador nacional de Para Atletismo es un testimonio vivo de que la inclusión, la resiliencia y la pasión pueden construir puentes donde antes solo había muros. Y es ahí, entre lanzamientos, medallas y sueños cumplidos, donde se forja el verdadero legado del deporte costarricense.
