
En una conversación inspiradora con Petter Hans Rojas, capitán de la selección de Costa Rica de baloncesto en silla de ruedas y presidente de la Asociación de Baloncesto Thunder Costa Rica, exploramos cómo este deporte trasciende las barreras y se convierte en una herramienta fundamental para la inclusión y el desarrollo personal. Su testimonio visibiliza los desafíos de los atletas paralímpicos y resalta el papel clave del deporte en la construcción de una sociedad más equitativa, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
¿Qué lo inspiró a usted y a sus compañeros a practicar baloncesto en silla de ruedas?
Yo tuve un accidente a los 14 años, pero antes de eso el baloncesto siempre fue un deporte que me gustó mucho. Desde los cuatro años jugaba baloncesto convencional, estuve en varios equipos en la escuela y el colegio, y ya estaba compitiendo a un nivel fuerte cuando tuve el accidente. Cuando me indicaron que se podía practicar baloncesto en silla de ruedas, tomé la opción de observar y no podía creer que fuera posible. Poco a poco me fui involucrando más hasta alcanzar todos los objetivos y experiencias que he tenido a nivel nacional e internacional.
¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrentan en este deporte y cómo los superan?
Los mayores desafíos son las mismas instituciones del país, como el gobierno, los comités y federaciones. Ellos tienen la responsabilidad de masificar y desarrollar el baloncesto, y si no lo hacen, nos queda complicado lograrlo. Además de ser jugador y capitán de la selección de Costa Rica, soy presidente de la asociación de baloncesto Thunder Costa Rica, creada en 2018 para desarrollar el deporte sin depender de comités o federaciones. Sin embargo, la falta de compromiso con el deporte paralímpico es un problema no solo en Costa Rica, sino en toda Latinoamérica. En países desarrollados como EE.UU., Canadá, Reino Unido, Alemania o España, hay una representación fuerte por parte de las instituciones, lo que les permite ser potencias mundiales.
Desde su perspectiva, ¿qué significa la palabra «inclusión» en el contexto del deporte?
La palabra «inclusión» en Costa Rica solo queda en el papel. Realmente no existe inclusión ni en el deporte, ni en el ámbito laboral, ni en el transporte. Las instituciones la maquillan porque es una obligación legal, pero no hay un compromiso genuino. Los comités de deporte no le dan importancia al deporte paralímpico porque lo ven como un gasto y no una inversión. La ley 7600 lleva más de 20 años en vigencia y no se cumple cabalmente. En países como EE.UU. y Europa, la inclusión es real porque han logrado concientizar a la población. Ojalá en Costa Rica la inclusión se convierta en algo genuino y no solo una obligación legal. Felicito a CODEA, porque ha sido el primer comité en Costa Rica que realmente ha mostrado interés en el deporte paralímpico y el baloncesto en silla de ruedas.
¿Cómo contribuye el baloncesto en silla de ruedas a una sociedad más inclusiva?
Después de un accidente, una persona con discapacidad necesita terapia para insertarse en la sociedad. La mayoría de mis compañeros adquirieron su discapacidad por accidentes y encontraron en el deporte una forma de seguir adelante. Para las personas con discapacidad, el deporte es mucho más que una actividad recreativa o competitiva, es una herramienta de inserción social. Cuando estamos en la cancha, se nos olvida que estamos en silla de ruedas, solo pensamos en competir en igualdad de condiciones.
El deporte paralímpico ayuda a fortalecer la autoestima, la disciplina y el trabajo en equipo, permitiendo que la persona con discapacidad deje de ocultarse y se empodere en su entorno. Muchos de los atletas llegan a emprender, formar familias y darse cuenta de que hay un mundo de oportunidades allá afuera. Es la mejor herramienta para lograr una verdadera inclusión en la sociedad.
¿Podría compartir un ejemplo de cómo el baloncesto ha cambiado la vida de una persona?
Imagínese un padre de familia que sufre un accidente y le dicen que no volverá a caminar. Entra en depresión, se siente incapaz de proveer para su familia y pierde la confianza en sí mismo. Si esta persona no conoce el deporte paralímpico, es probable que se aísle y su situación empeore. Pero si alguien le presenta el baloncesto en silla de ruedas, su vida cambia por completo.
El deporte le devuelve la confianza, le da una razón para levantarse cada día, lo conecta con una comunidad y le permite desarrollar nuevas habilidades. He visto casos de personas que, gracias al baloncesto, han salido de la depresión, han encontrado empleo y han recuperado su autonomía. Por eso siempre digo que el deporte paralímpico es la mejor terapia y la mejor herramienta para la verdadera inclusión.
Has tenido la oportunidad de vivir una experiencia similar a la de un futbolista de primera división en Costa Rica, con un buen salario, estabilidad y la posibilidad de competir en Europa.
¿Cómo ha sido ese proceso en tu vida?
Ser jugador profesional en toda la extensión de la palabra ha sido una de las mejores experiencias de mi vida. Competir en España, recorrer Europa, conocer nuevas culturas y vivir del deporte es algo increíble. Pero luego regresé a Costa Rica y pasé de ser jugador a ser dirigente. Hoy en día estoy a cargo del equipo Secultec V.C. Edwin, con el cual recientemente viajamos a Guatemala para disputar un campeonato internacional de clubes y logramos el tercer lugar.
Es la primera vez que nos subimos al podio tras cinco intentos. En nuestro primer torneo quedamos de últimos, en el segundo fuimos séptimos, en el tercero quintos, el año pasado quedamos cuartos y ahora, en 2024, logramos el tercer puesto. Esto nos motiva a seguir creciendo y pensar en alcanzar el subcampeonato o incluso el título en el próximo torneo.
Más allá de los logros deportivos, siempre he querido compartir mis conocimientos y experiencias con las nuevas generaciones. El baloncesto en silla de ruedas me ha permitido conocer amigos en todo el mundo, vivir momentos inolvidables y dejar una huella en quienes se acercan al deporte.
Recuerdo una vez, después de un partido, un niño de unos 8 o 9 años se acercó con su papá y le dijo: «Papi, cuando sea grande quiero que me compres una silla de ruedas de baloncesto porque quiero ser como él». Es increíble cómo podemos inspirar a las personas. Incluso me he encontrado con gente que me ha dicho que pensaba en quitarse la vida, pero después de conocerme y ver mi historia, decidieron vivir y darle un nuevo sentido a sus vidas.
Para mí, el baloncesto en silla de ruedas es más que un deporte. Es mi vida, mi pasión, y quiero que mi legado sea recordado como alguien que ayudó a formar nuevas generaciones y promovió el deporte paralímpico en Costa Rica.
El futuro del baloncesto en silla de ruedas en Costa Rica

Hablando de ese legado, ¿cómo imagina el futuro del baloncesto en silla de ruedas en el país?
Tengo mucha fe en que vienen tiempos buenos para el baloncesto en silla de ruedas en Costa Rica. Justamente hace unos días, en la iglesia, hablaban sobre cómo después de las dificultades llegan épocas de crecimiento, y yo siento que el 2025 será un año clave para este deporte en el país.
Creo que veremos un mayor respaldo institucional, con comités, federaciones y hasta el gobierno sumando esfuerzos para impulsar el baloncesto en silla de ruedas. La clave estará en unir talento, conocimiento y recursos para darle la importancia que siempre ha merecido.
Confío en que en 2025 se abrirán puertas y que personas en posiciones de liderazgo finalmente voltearán su mirada hacia el baloncesto paralímpico. Estamos en un punto de inflexión, y si sabemos aprovecharlo, podremos transformar el deporte a nivel nacional.
Estrategias para fomentar la inclusión en el deporte
¿Qué estrategias crees que se pueden implementar para fomentar la inclusión en el baloncesto en silla de ruedas desde edades tempranas?
La base de todo está en los comités cantonales de deportes. Si queremos que el deporte adaptado crezca en Costa Rica, necesitamos que estos comités desarrollen una estructura sólida que incluya disciplinas como tenis en silla de ruedas, natación, atletismo y, por supuesto, baloncesto en silla de ruedas.
Un modelo ideal sería que cada comité de deportes tuviera la capacidad de recibir a personas con discapacidad, evaluar sus habilidades y guiarlas hacia la disciplina en la que tengan mayor potencial. Así podríamos formar desde niños hasta adultos en diferentes categorías.
En mi caso, con CODEA estamos estructurando un programa que comienza con un grupo recreativo, donde cualquier persona con interés en el baloncesto en silla de ruedas pueda iniciarse en el deporte. Luego, aquellos que demuestren mayor talento y compromiso pasan a un grupo de formación más avanzada, con sillas adaptadas para la competencia.
La meta es establecer equipos masculinos y femeninos en diferentes categorías y, a largo plazo, incluir al baloncesto en silla de ruedas en los Juegos Nacionales. Si logramos que los comités cantonales respalden esta iniciativa con entrenadores calificados y un presupuesto adecuado, podremos expandir el deporte a nivel nacional y hacer que más personas con discapacidad tengan acceso a él.
Es un proceso de crecimiento constante, pero con trabajo en equipo y la visión correcta, podemos lograr que el baloncesto en silla de ruedas tenga el lugar que se merece en Costa Rica.
¿Qué papel cree que juegan los medios de comunicación y las escuelas en la promoción de los deportes?
Yo diría que no un 100%, sino como en un millón por ciento.
Si realmente todos, todos los medios de comunicación sacan esta nota, sacaran este tiempo fuera más fácil, porque yo he llegado a hablar con empresarios que me dicen, yo ni tan siquiera sabía que existía el baloncesto en silla de ruedas, nunca había visto un partido.
Nos encontramos hace unos años con un ángel que se llama Don Jorge Zúñiga. Don Jorge Zúñiga es el dueño de las empresas de Securtech, él es jugador de Maxi 50 y Maxi 45 y es empresario, pero él es jugador al mismo tiempo y por cosas que no teníamos uniformes, lo contacté y le dije si me podía ayudar con un uniforme aunque fuera viejo y él nos ayudó y poco a poco él se fue involucrando hasta el momento que él es el “papá de los tomates” de nuestro equipo, es nuestro patrocinador principal y gracias a él hoy nuestro equipo ha alcanzado las cosas que ha alcanzado, pero hay muchos allá que podrían hacer lo mismo de él pero hay partidos de fútbol y partidos de fútbol y partidos de fútbol con boxeo y lucha libre.
¿Qué mensaje enviaría a otras personas con discapacidades que desean participar en algún deporte?
Primero hacer deporte, saque cinco minutos, aunque sea, salga a caminar cinco minutos, luego va a poder hacerlo por diez minutos, luego otros cinco minutos más. Cuando se da cuenta, se está caminando una hora, hora y media, busque cuál es el deporte que a usted más le gustaría, o en el que mayor tiene afinidad, y puede ser que sea bueno en ese deporte. Crea en usted mismo, confía en Dios, ponga todos sus proyectos en Dios, pero usted tiene que hacer las cosas que le corresponden.
Tiene que trabajar su cuerpo, tiene que alimentarse bien, tiene que dormir bien, tiene que hacer las cosas, como dicen por ahí, tiene que pagar el precio. Si usted quiere ser un buen atleta, y tiene que ser una buena persona, tiene que hacer cosas diferentes a la gente. Las personas exitosas han hecho cosas diferentes.
Con la papel, para descubrir el bombillo, tuvo no sé cuántos miles de fracasos. A Michael Jordan le preguntaron, ¿cómo es que usted logra hacer esos tiros tan exitosos? Y le dice, después de que tuve cinco mil fracasos, logró ver el éxito. Las personas piensan que los fracasos, que se llaman fracasos, el éxito, son de pequeños fracasos, que tú no te dejaste vencer, lo intentaste, lo intentaste, y lo intentaste, hasta que lograste el éxito.
Aquí el punto clave es la perseverancia, la perseverancia, creer en ti mismo, que sí lo vas a lograr, tener perseverancia, y meterle esto, el corazón, la voluntad. Ahora, cuando usted ama algo, es más fácil hacerlo. Cuando le dedicas ese tiempo, y no lo ves como un trabajo, si no es una pasión tuya, es más fácil.
No te rindas, sigue adelante, a pesar de la tempestad, a pesar de la inundación, a pesar de todas las dificultades que presenta el ser humano en la vida, no te rindas, sigue adelante.
Deporte y desarrollo sostenible
El baloncesto en silla de ruedas no es solo una disciplina deportiva, sino una herramienta de transformación social alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente con el ODS 10: Reducción de las desigualdades.
El acceso al deporte para personas con discapacidad no solo fortalece la salud y el bienestar (ODS 3), sino que también promueve la inclusión social, el empoderamiento y la igualdad de oportunidades. Cada iniciativa que busca expandir el baloncesto en silla de ruedas en Costa Rica es un paso hacia una sociedad más equitativa, donde todos tengan la posibilidad de desarrollarse y alcanzar su máximo potencial.
Fomentar el deporte paralímpico no es solo una cuestión de competencia; es un compromiso con la construcción de un país más justo y accesible. Iniciativas como las de Petter Hans y CODEA demuestran que, con esfuerzo y apoyo, podemos hacer del baloncesto en silla de ruedas una vía de inspiración, superación y cambio real en la sociedad costarricense.
